En nuestro nuevo artículo en LinkedIn, compartimos una reflexión fundamental en La Casa Sur Global: no hay respuestas únicas para desafíos complejos, sino caminos construidos en conjunto. En un momento de transformación en la filantropía y el financiamiento, los arreglos colaborativos emergen como una estrategia para conectar recursos, poder y decisiones con los territorios
Este artículo se publicó originalmente en inglés en LinkedIn.
Por La Casa Sur Global
En La Casa Sur Global, una percepción atraviesa todos los diálogos: no existe una única respuesta a los desafíos que enfrentamos, pero sí un camino común, basado en la colaboración.
Los debates sobre arreglos colaborativos son clave para aterrizar el financiamiento para el clima, la naturaleza y las personas en los territorios. Estas discusiones revelan oportunidades en un momento de transformación en la forma en que pensamos la filantropía, el financiamiento y el propio ejercicio del poder.
La innovación no ocurre de manera aislada. Es precisamente en este punto donde los arreglos colaborativos son defendidos por los actores de La Casa Sur Global.
Estos arreglos, que articulan a múltiples actores del espectro del financiamiento, abren espacio para la innovación al aportar mayor agilidad, eficiencia y escala en la llegada de recursos a los territorios. No se trata solo de alianzas puntuales, sino de arquitecturas continuas construidas sobre la confianza y la complementariedad.
Un ejemplo de colaboración equitativa que fortalece iniciativas territoriales es la alianza entre el Fundo Casa Socioambiental y el Fondo Socioambiental CAIXA, enfocada en pequeños proyectos. A través del programa Teia da Sociodiversidade, se movilizaron aproximadamente 10,67 millones de dólares (53 millones de reales) para apoyar a 400 organizaciones, combinando participación, coproducción y fortalecimiento de capacidades, y potenciando soluciones locales en articulación con el sector público.
Otro ejemplo proviene de Indonesia, donde un mecanismo apoyado por el Banco Mundial y operado por Samdhana (organización del Sudeste Asiático que apoya a pueblos indígenas y comunidades locales en la defensa de la justicia social y ambiental, así como de los derechos a la tierra) destinó 5 millones de dólares a cerca de 200 comunidades indígenas, cubriendo 2 millones de hectáreas. Además de los resultados positivos, el proceso permitió que las propias comunidades adaptaran directrices y soluciones a sus realidades.
Debates internacionales
La London Climate Action Week, programada para junio, reunirá a personas, organizaciones y autoridades públicas de todo el mundo para acelerar soluciones climáticas. Si bien esto evidencia la necesidad de una acción a escala global, también refuerza un desafío central: cómo garantizar que este compromiso se traduzca en un impacto concreto en los territorios. La Casa Sur Global estará presente en el evento en Londres, y su programación será anunciada próximamente.
Durante mucho tiempo, operamos bajo una lógica fragmentada, en la que las organizaciones competían por recursos, los financiadores diseñaban soluciones a distancia y las comunidades eran tratadas como beneficiarias en lugar de protagonistas.
Lo que hoy defendemos es otra práctica, construida a partir de la escucha y la urgencia de los territorios, donde la colaboración es una estrategia concreta para ampliar el impacto, democratizar los recursos y fortalecer a quienes ya están en la primera línea.
En regiones como la Amazonía, donde existe un volumen significativo de financiamiento pero un acceso directo limitado para las organizaciones locales, los arreglos colaborativos se vuelven vitales.
Al mismo tiempo, los fondos de justicia socioambiental muestran que no basta con descentralizar los recursos: también es necesario descentralizar las decisiones. Los enfoques arraigados en los territorios apuntan hacia una filantropía basada en la confianza. Reconocer el conocimiento local como central es clave para cerrar la brecha entre la escala global de los compromisos y la capacidad de implementación en el terreno.
Otro punto fundamental es el cambio de postura de la filantropía internacional, que comienza a reconocer sus propios límites. En lugar de crear nuevas soluciones desde fuera hacia dentro, crece la comprensión de la necesidad de sumar a lo que ya está en marcha, reducir burocracias y construir relaciones de largo plazo.
Aun así, los desafíos persisten. El flujo de financiamiento global continúa distante de las realidades locales, y existe un desfase evidente entre el tiempo de las crisis y la velocidad de respuesta del financiamiento.
Un aprendizaje clave emerge de estas experiencias: el valor de la colaboración no reside solo en el volumen de recursos movilizados, sino en el poder distribuido, territorial y colectivo.
La Casa Sur Global señala una dirección clara. No será posible enfrentar la crisis climática, las desigualdades y los desafíos democráticos sin redes amplias, diversas e interdependientes.
Mientras algunos espacios aún operan principalmente en el nivel de la articulación global, nosotros ya estamos experimentando en la práctica cómo estas soluciones están arraigadas en los territorios.
La Casa Sur Global
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